
En una jornada que conjugó religión, historia y deporte, el número uno del tenis mundial, Jannik Sinner, vivió un momento especial al reunirse con el recién proclamado Papa León XIV, en una audiencia privada celebrada en el Vaticano, en el marco de una Roma marcada por el Jubileo y la reciente muerte del Papa Francisco.
Sinner, quien regresó a la competencia tras una prolongada suspensión por dopaje, viene de vencer al argentino Francisco Cerúndolo (18° ATP) en sets corridos por los octavos de final del Masters 1000 de Roma, y aprovechó su jornada de descanso para asistir a una audiencia en las salas privadas del Aula Pablo VI. Lo acompañaron sus padres, Hanspeter y Siglinde, y el presidente de la Federación Italiana de Tenis, Ángelo Binaghi, quien llevó consigo los trofeos de la Copa Davis y la Billie Jean King Cup.

Durante el encuentro, el nuevo pontífice, Robert Prevost, de origen estadounidense y nacionalidad peruana, se mostró distendido y confesó ser un gran aficionado al tenis. Al saludar a Sinner, bromeó: «Ganaste anoche», a lo que el tenista replicó con humor: «Si quiere, jugamos un poco…», provocando risas en la sala. «¡Mejor aquí no, porque todo se rompe!», respondió el Papa.
Prevost, quien sucedió al Papa Francisco en el cónclave número 267 de la Iglesia Católica, ya había manifestado en años anteriores su pasión por el tenis, aunque reconoció que sus deberes eclesiásticos le han impedido seguir practicando. Al ser consultado tiempo atrás sobre un posible duelo con Sinner, bromeó: «No soy tan bueno, así que no traigan a Sinner», jugando con el doble sentido del apellido del italiano, que en inglés significa “pecador”.
Sinner, de 23 años y oriundo de San Cándido, continúa su participación en el torneo, donde se enfrentará en cuartos de final al ganador del duelo entre Jaume Munar y Casper Ruud. El evento es el último Masters 1000 sobre polvo de ladrillo de la temporada.
Roma vive días intensos, no solo por el calendario deportivo, sino también por el contexto histórico que atraviesa, con el inicio del Jubileo y la transición en la Santa Sede.
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