
No como un lujo. No como una aspiración decorativa. Sino como una necesidad estructural y estratégica para el desarrollo del deporte peruano.
A diferencia de otras disciplinas que sí fueron beneficiadas con infraestructura moderna tras los Juegos Panamericanos Lima 2019, el tenis quedó relegado del proceso de transformación deportiva que vivió el país. Mientras se construyeron y renovaron escenarios de nivel internacional, el tenis peruano continuó compitiendo, formando jugadores y organizando eventos en instalaciones que hoy resultan insuficientes para las exigencias del alto rendimiento moderno.
Y eso debe cambiar de cara a Lima 2027
El Perú no puede volver a organizar unos Juegos Panamericanos sin dejarle al tenis un legado tangible, sostenible y técnicamente planificado. Más aún considerando que el tenis es una disciplina global, altamente mediática, generadora de industria deportiva y una de las pocas que conecta formación, espectáculo, turismo y desarrollo económico alrededor de sus eventos.

Por ello, resulta fundamental que las autoridades locales, el Ministerio de Educación, el Instituto Peruano del Deporte y los organismos responsables de planificación y ejecución de infraestructura deportiva comprendan que este proyecto no debe analizarse únicamente desde el gasto público, sino desde la inversión estratégica de largo plazo.
La infraestructura deportiva moderna no representa un costo improductivo. Representa desarrollo social, posicionamiento internacional, generación de empleo, dinamización económica y formación de futuras generaciones. Un recinto de alto nivel permitiría atraer eventos internacionales, generar movimiento turístico, activar servicios complementarios y convertir al Perú en una sede regional competitiva dentro del circuito sudamericano.
En ese camino, también es justo reconocer el esfuerzo sostenido que durante años ha venido realizando la Federación Peruana de Tenis para consolidar este anhelo institucional y deportivo. A pesar de las limitaciones estructurales y presupuestales, la federación ha mantenido vivo el desarrollo competitivo del tenis nacional, organizando torneos internacionales, impulsando programas formativos y sosteniendo la representación peruana en competencias del circuito mundial.

Ese trabajo merece respaldo
Porque ninguna federación deportiva puede continuar creciendo indefinidamente sin infraestructura adecuada. El esfuerzo dirigencial, técnico y deportivo necesita ser acompañado por una decisión política y estatal que permita convertir esta necesidad histórica en una realidad concreta.
El país necesita un recinto especializado y permanente para el tenis de alta competencia. Un complejo con al menos 12 canchas reglamentarias —de arcilla y/o superficie dura— acompañado de un estadio principal con capacidad entre 3,000 y 4,000 espectadores, construido bajo criterios internacionales de visibilidad, seguridad, operatividad y transmisión televisiva.
No basta con “tener canchas”
La arquitectura deportiva moderna exige que las tribunas laterales (oriente y occidente) se encuentren elevadas a un mínimo de 2 metros sobre el nivel de juego y que las tribunas norte y sur alcancen aproximadamente 3 metros de altura. Esta configuración, utilizada en los principales estadios de tenis del mundo, permite mejorar los ángulos visuales, optimizar la transmisión televisiva, generar mayor impacto escénico y garantizar estándares adecuados para eventos internacionales.

Asimismo, el proyecto debe ser concebido bajo estándares técnicos contemporáneos y con visión de funcionalidad integral:
• Conectividad eléctrica y red wifi de última generación para transmisiones, data analytics y operación tecnológica.
• Cabinas profesionales para radio y televisión.
• Áreas de prensa funcionales dentro del estadio.
• Áreas administrativas.
• Camerinos amplios y modernos para atletas y oficiales.
• Gimnasio especializado para preparación física y recuperación.
• Sala de prensa y zonas mixtas.
• Áreas médicas y de fisioterapia.
• Cafetería o restaurante.
• Espacios de circulación y esparcimiento para espectadores.
• Infraestructura adaptable para torneos ATP, WTA, ITF, Copa Davis y Billie Jean King Cup.
La necesidad de este recinto no responde únicamente a la organización de Lima 2027. Su verdadera importancia radica en el legado posterior.

Hoy, muchos jugadores peruanos deben salir del país para acceder a centros adecuados de entrenamiento y competencia. La falta de infraestructura limita procesos formativos, restringe la captación de eventos internacionales y reduce las oportunidades de desarrollo para entrenadores, preparadores físicos, árbitros, periodistas deportivos y toda la industria vinculada al tenis.
Un Centro Nacional de Alto Rendimiento permitiría descentralizar el desarrollo deportivo, fortalecer el calendario internacional en el Perú e impulsar programas de formación deportiva que impacten directamente en niños y jóvenes de distintas regiones del país.
El tenis peruano tiene historia. Tiene talento. Tiene crecimiento. Lo que aún no tiene es una infraestructura acorde a sus necesidades y proyección internacional.
Por eso, este debe ser un proyecto asumido con responsabilidad y visión de Estado por parte de las entidades encargadas de ejecutar obras deportivas en el país. Lima 2027 representa una oportunidad histórica para corregir una deuda pendiente y construir un legado que perdure por décadas.
Porque el deporte de alto rendimiento no se construye únicamente con talento. Se construye con planificación, infraestructura y decisión política.











